3El que estaba sentado era de aspecto semejante al jaspe y a la cornalina.
Apocalipsis 4:3
No es posible describir con palabras la presencia de Dios sentado en el trono: su poder, su grandeza, su magnificencia y su belleza.
Juan, para describir el aspecto de Dios uno y trino sentado en el trono, su fulgor y resplandor, utiliza el aspecto reluciente de las piedras preciosas.
El jaspe de color blanco brillante representa la pureza y la santidad de Dios y la cornalina de color rojo trasparente, como el de una puesta de sol, representa la fidelidad, la justicia y la ira de Dios, Juez de vivos y de muertos. Dios viene como juez del mundo en la persona de su Hijo Jesucristo, para dar comienzo a los juicios escatológicos profetizados por las escrituras.
Estas piedras preciosas simbolizan la deslumbrante gloria de Dios, sus atributos, excelencias y perfecciones. Las piedras preciosas elegidas son duras y resistentes, que significan la eternidad y la belleza indescriptible del rostro de Dios. Juan ve a Dios cubierto de una vestidura de luz celeste resplandeciente y de gran belleza.
La biblia se refiere al jaspe y a la cornalina como piedras preciosas que forman parte del basamento de la muralla de la Jerusalén celestial como refiere la Biblia.



Y un arcoíris alrededor del trono, de aspecto semejante a la esmeralda.
En la visión beatífica Juan vio el trono de Dios rodeado de una aureola luminosa, un arcoíris de un color semejante al de una piedra preciosa, la esmeralda. El arcoíris es una sinfonía de colores; es un mensaje y una señal de la presencia de Dios Creador en el cosmos.
El arcoíris está formado por un gradiente continuo de colores espectrales con siete colores fundamentales. Juan percibe el arcoíris como de color verde esmeralda rodeando el trono de Dios. Apare en las nubes, en ocasiones, después de un día de lluvia.
El primer arcoíris apareció en el cielo después del Diluvio “como señal de Mi pacto con la tierra” (Génesis 9,13). Dios estableció un pacto con Noé y con todos los seres vivientes de la tierra. El arcoíris muestra la presencia de la Luz en medio de la oscuridad.
El arcoíris es también señal de su Segunda Venida como Juez. Es un signo del Poder, de la Misericordia y de la Majestad de Dios (Ezequiel 1,28). Después del arcoíris cesa la lluvia y sale de nuevo el sol que da luz, calor y energía, representando la imagen de Dios Creador y dador de vida. Los colores tienen también diferentes significados simbólicos bíblicos.
El color verde esmeralda alrededor del trono significa la majestad perfecta e inefable de Dios, su amor misericordioso, el perdón al hombre y la esperanza en Dios. El color verde es el signo de la inmortalidad, de la Resurrección y de la Vida Eterna; es una mezcla de color amarillo y representa la paciencia en la tribulación; el color azul representa el poder de la palabra de Dios.
La Esmeralda.

La esmeralda pura es una piedra preciosa de color verde de incomparable belleza, mezcla de color amarillo y azul. Juan define el arcoíris que rodea el trono de Dios, como de color semejante a la esmeralda, de color verde brillante y trasparente asociada a conceptos como: la vida inmortal, la paz, el amor, la paciencia, la esperanza, el poder, el optimismo, la serenidad y la armonía. A la esmeralda también se la atribuyen poderes sanadores del espíritu y del cuerpo.
Los colores del arcoíris y las doce piedras preciosas de los cimientos de la Jerusalén celestial en la biblia, tienen un significado específico y varios significados simbólicos. La esmeralda es la cuarta piedra preciosa del basamento de la Jerusalén celestial y está colocada sobre la piedra de jaspe que es el primer basamento.
El Arcoíris.
Juan expresa la gloria y el poder infinito de Dios con una imagen simbólica luminosa de gran belleza, la luz del arcoíris, porque la belleza de Dios no puede ser expresada solo con palabras. La luz no es Dios, sino que Dios es luz (1Juan1,5) y no hay tinieblas en Él.
La luz es parte de la esencia de Dios, al igual que el amor, y expresa la santidad de Dios. La luz del arcoíris es manifestación de la divinidad de Dios y su único Hijo Jesucristo se presenta como luz verdadera que ilumina a los hombres.
Si el hombre no está iluminado por la luz de Dios, no puede conocerle; estaremos en la luz si caminamos con Jesucristo y seremos partícipes de la naturaleza divina de Dios. Jesucristo dice: “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no caminará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Juan 8,12). Dios es el creador de la luz física y el dador de la luz espiritual, por la que podemos ver y permanecer en la verdad. Andar en la luz significa conocer a Dios y comprender donde está la Verdad y vivir en Justicia.

La luz y el arcoíris en la Biblia son grandes metáforas y símbolos teológicos de la divinidad de Dios y símbolos de la revelación de Dios, de su presencia y de su acción continua en el universo y en la historia, que mantiene la creación y da la vida a los hombres. La luz, como realidad cósmica, llena de vida el universo y Jesucristo cabeza de la iglesia es la luz al mundo. La belleza de Dios Uno y Trino representada en el arcoíris y en la luz de los cuerpos celestes es tan grande que, con su sola contemplación con los ojos del cuerpo y del alma, hará inmensa y eternamente felices a los hombres bienaventurados del cielo. La luz eterna en el Cielo será plena y nunca se apagará.
El Arcoíris Símbolo Luminoso de la Presencia de Dios. Breve Descripción del Fenómeno Físico.
El arcoíris es un fenómeno físico luminoso visible de gran belleza producido por la acción de la luz en la atmósfera; aparece en determinadas circunstancias, por la incidencia de los rayos de luz blanca del sol sobre las gotas de agua presentes en la atmosfera; las gotas de agua actúan como prismas cristalinos que difractan los rayos incidentes de la luz y descomponen el rayo de luz blanca en rayos de diferentes frecuencias, colores y niveles de energía; estas energías están asociadas a un determinado color percibido por el ojo humano, dentro del campo visible del espectro electromagnético. Los colores percibidos por el ojo humano son siete: tres primarios: el rojo, el amarillo y el azul, dos secundarios como mezcla de los primarios: naranja, verde y dos colores terciarios: el naranja rojizo y el amarillo naranja.
La luz blanca del sol es una mezcla de longitudes de onda que contiene todos los colores; el color que vemos se produce en nuestro cerebro cuando interpreta las señales luminosas de los colores de los fotones incidentes de diferentes frecuencias; los fotones que reciben los receptores moleculares de nuestros ojos son procesados en el cerebro siguiendo un comportamiento cuántico.
El arcoíris se produce por la acción de la luz que tiene un comportamiento dual: como una partícula, el fotón y como una onda electromagnética, de naturaleza ondulatoria producida por los electrones. El proceso físico de formación del arcoíris es muy complejo; en la actualidad se estudia aplicando los principios de la mecánica cuántica, que es la ciencia que estudia el comportamiento de las partículas atómicas y subatómicas.
¿Cuál es el comportamiento de las ondas electromagnético y la naturaleza de la luz?; su conocimiento bordea el misterio y no es aun suficientemente conocida. ¿Cuál es el proceso físico que da el color a los objetos?; es de explicación muy complicada. La realidad física de la luz es externa a nosotros, nos precede en la creación y su realidad nos supera.
El mundo y el universo creado por Dios es una obra de arte perfecta, incomprensible en su totalidad para el hombre, a pesar de los avances de la ciencia humana; sin embargo, el hombre sí puede contemplar su belleza y ver en ella la mano Omnipotente de Dios en la Creación.
