2Al instante caí en éxtasis. Vi que un trono estaba erguido en el cielo y uno sentado en el trono.
Apocalipsis 4: 2
Al instante caí en éxtasis.
El éxtasis religioso en el que cayó Juan debilitó la actividad exterior de sus sentidos, mientras que la actividad interior se activó sobremanera ante la presencia de Jesucristo; el espíritu de Juan es invadido por el Espíritu Santo que le levanta y trasporta al cielo; le hace ver las realidades celestiales con los ojos del alma y le hace comprender los acontecimientos trascendentales que sucederán en la tierra al final de los tiempos y los designios de Dios sobre la humanidad y el mundo.
vi que un trono estaba erguido en el cielo.
En estado de éxtasis, Juan vio con los ojos del espíritu, desde la puerta abierta, un trono erguido en el cielo; es un trono alto y sublime que representa la soberanía absoluta de Dios sobre toda la Creación. Desde el trono, Dios Creador de todo lo visible e invisible, gobierna el devenir temporal de la creación en todo momento y nada escapa a sus designios y mandatos. Juan ve el puesto de mando en el cielo de Dios Supremo Creador.

Y uno sentado en el trono.
El uno es Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo que está sentado en su trono alto y sublime; desde él gobierna el devenir del universo y de la humanidad.
El trono de Dios es el centro del universo desde el que rige la creación entera. El trono es uno de los simbolismos que más utiliza el Apocalipsis, hasta cuarenta y cinco veces; los otros dos símbolos son, el Cordero y el Libro; estos tres símbolos nos ayudan a entender el devenir de la historia de la humanidad.
